Motivación existencial

Ricón para pequeñas reflexiones ahora que las puestas de sol se ven desde los cuarenta...
por Dondo Moreno




viernes, 17 de enero de 2014

Con la música a otra parte

 La entrada de hoy viene a cuenta de una pequeña discusión, apenas un tenue intercambio de impresiones referentes a un enlace que un buen amigo ha colgado e internet; el argumento de la noticia hacía referencia a otra de las muchas modificaciones que desde el Ministerio de Educación, la actual administración viene haciendo en aras de mejorar el planteamiento educativo que el Estado ofrece a los hijos de sus contribuyentes.

 En esta ocasión, la damnificada es la asignatura de música, que al igual que otras materias, prácticamente desaparece del plano lectivo, quedando reducida a materia optativa en algunos casos o simplemente residual en otros. Es la enémisa vuelta de tuerca de un proyecto de enseñanza que con vistas de perfilar mejor los contenidos, deja sin espacio otra materia en otro tiempo incuestionable.

 Es un hecho que somos unos cuantos los que estamos en contra de tales modificaciones. Es recurso habitual cargar las tintas contra el cabeza visible de esos cambios, ya que es su responsabilidad efectuar cuantas alteraciones crea necesarias para mejorar las condiciones educacionales de un sistema que no pasa por ser de los mejores en cuantos baremos de calidad se establecen a nivel comunitario, pero es imprescindible afrontar el debate de si los cambios realizados son la ocurrencia de un  señor cuyo paso por la política es transitorio y contingente, o si son el fiel reflejo de lo que piensa una sociedad que no encuentra razones para que se sigan impartiendo determinadas disciplinas académicas.

 Al hilo de lo aquí expuesto, una madre amiga del publicante de la noticia, expresó su frontal rechazo a quienes opinábamos que es un rotundo error eliminar determinadas materias. El sentido utilitarista de la realidad que vivimos mueve a una significativa mayoría de padres y tutores a considerar como innecesarias la impartición de esas ramas del saber, que a este paso, van camino de convertirse en rara avis.

 Es necesaria alimentar una disposición total a generar debates constructivos sobre este tema, siempre con una meta clara en el horizonte: la de modernizar cuantas materias sean necesarias para mejor la educación de nuestros menores en calidad y cantidad, en adecuar los planes de estudio al mas alto nivel, especialmente en la Universidad, con vistas a crear una oferta educativa que esté acorde con las realidades y necesidades del momento, y que ayude a formar especialistas y profesionales bien cualificados y capacitados, todo cuanto, en fin, se haga en esa dirección será positivo y contará contará con grandes apoyos, sin duda. Pero lo dicho no es óbice para reclamar a los padres una pequeña reflexion en lo relativo a la formación de las próximas generaciones; además de formar hay que fomentar la capacidad de reflexionar, y para ello la implementación de disciplinas humanísticas como la filosofía, la historia o la música ayudan de forma evidente a ese objetivo; especialmente en determinadas edades, con todos los beneficios que conlleva el invitar a los alumnos a modular y estructurar sus pensamientos. Solo riqueza  es sinónimo de esas acciones y de los resultados de las mismas. Siendo así, ¿Por que renunciar a ello?

 No permitamos que estos planes de estudios se vayan con la música a otra parte. Nunca es demasiado pronto para acceder a campos de conocimiento que de un modo u otro ayudan a nuestros menores a formarse en su largo deambular hacia la madurez y vida adulta.