Motivación existencial

Ricón para pequeñas reflexiones ahora que las puestas de sol se ven desde los cuarenta...
por Dondo Moreno




viernes, 14 de diciembre de 2012

Comida de Navidad


 Una nueva semana termina en lo productivo, eso si, para los que tenemos la fortuna de poder producir; lejos de ser un derecho y una obligación, tal y como siempre nos han contado, es ahora un privilegio, casi como si fuese un billete de lotería premiado del sorteo del próximo sábado veintidós, siempre y cuando el mundo no se acabe el día antes. Sea como fuere el fin de semana está ya en puertas y viene cargado de compromisos de ocio: cenas y comidas de navidad, tiempo de esparcimiento y reencuentro con compañeros de estudios o de trabajo.

 Son probablemente los días más bonitos del tramo final del año, que cierra el calendario en diciembre con esto que damos en llamar como Navidad. Las vísperas que suelen prolongarse a lo largo de todo el mes de diciembre hasta la llegada de la nochebuena, vienen cargadas de compromisos que suponen un jugoso pastel para los profesionales del gremio hostelero, que aprovechan este ánimo festivo para hacer la consecuente caja que ayude a salvar las carencias del ejercicio. Son días de reencuentro de viejos amigos, a los que nos ves por un cambio de residencia o de estado civil que ha limitado las posibilidades de hacer piña como antaño, de encuentro fuera del espacio de trabajo con los colegas de faena para disfrutar de un rato agradable fuera de la oficina y desear a los más allegados un mejor año en los meses que nos esperan de aquí en adelante.

 Repetiremos el mismo ritual y parafernalias de fechas pasadas; comidas y cenas copiosas, vino en dosis generosas seguido de las consecuentes copas con mejunjes y licores espirituosos de cierta y probable mayor graduación alcohólica... todo ello configurando un paisanaje de marcado carácter alegre: jolgorio incesante y exhaltación de la amistad; cariño que se hace patente  de modo significativo en estos encuentros en parte por el disfrute de la compañía deseada, y también por el deseo y la confianza en que los meses venideros sean mejores y traigan buenas noticias.

 Buenas noticias. Qué faltos andamos de ellas. Tal vez consigamos arrinconar con estas celebraciones las preocupaciones del día a día, esa inquietud por el hermano o por la esposa del amigo que están parados, será tan solo un pequeño receso en esta espiral de tristeza y preocupación que nos atenaza inexorablemente. a falta de pan, buenas sean estas tortas en la mejor de las compañías y con la mejores intenciones.

Buen fin de semana de celebraciones tengamos todos. ¡Salud!