Motivación existencial

Ricón para pequeñas reflexiones ahora que las puestas de sol se ven desde los cuarenta...
por Dondo Moreno




viernes, 23 de marzo de 2012

Generación cangrejo


Es casi una necesidad consustancial a la condición humana  la de tratar de compararse con otro u otros a fin de conseguir entender el modo de ubicarse en el espacio y tiempos que a uno le han tocado vivir. Y es justo de esa necesidad de comparación de donde surgen conceptos como la denominada Generación Cangrejo, surgido a raíz del periodo de crisis que estamos viviendo y que, a modo de continuación de la  Generación Ni-Ni, definiría a un grupo de personas que consideran que su futuro, lejos de traerles avances con respecto a la generación de sus padres, les va a condenar a un nivel y condición de vida inferiores.

            Publicado el pasado día 21 de Marzo en El País,  el artículo ¿Generación cangrejo?, No parece, firmado por Carmen Morán, viene a insistir en esta idea, pero desde un enfoque interesante: plantear las dudas existenciales de quien siente que tiene menos  a través de un dialogo supuesto entre padres e hijos. Una comparativa siempre vigente, aunque ahora más relevante que nunca; la teoría del maestro que se ve superado por sus discípulo, del padre que da a sus hijos lo que él nunca ha tenido, parece desmoronarse  por momentos. Los hijos que han contado con todos medios posibles a su alcance, apenas si han de confirmarse con unas simples migajas. 


La falta de trabajo y empleo es la causante de todos los quebraderos de cabeza actuales, pero, aún así, ¿Es posible que una generación universitaria, con unos niveles de cualificación como nunca se han tenido en este país, al día en uso y disfrute de las nuevas tecnologías y con un amplio espectro de posibilidades, pueda considerarse inferior en expectativas a la generación de sus padres? ¿Es esto un simple pesimismo pasajero u obedece a razones de mayor calado?

Tal y como comenta el profesor de Sociología, Lorenzo Navarrete en este artículo, los jóvenes de hoy quieren tener a su edad lo que sus padres tienen ahora, no lo que tenían ellos mismos a la misma edad. Aún reconociendo lo que es una evidencia, llámese ambición, prisas propias de la edad, o hábitos mal adquiridos de una sociedad consumista y mal acostumbrada a los excesos, ¿Es esta la principal razón de esta desazón colectiva o pueden deducirse otras causas?

Las épocas de incertidumbre sacan a relucir todos los males, individuales y colectivos, pero también ponen sobre la mesa posibilidades de cambio y mejora que no deben desdeñarse a la ligera. En un tiempo oscuro y dado a transmitir opiniones negativas, quizá fuese interesante hacer hincapié en estos últimas, enviando un mensaje global a esta generación que, tal vez, olvide pronto el estatus de cangrejo para pasar a otro, como el de anfibio, por su necesidad de ir adaptándose al medio. Es quizá el momento de valorar las opciones que tiene:

 
1.-  Será una generación mejor preparada que ninguna, al tener necesidad de buscar trabajo fuera de España.  Tal vez por fin y para variar, nos quitemos el complejo de nulidad e incapacidad en el uso de otras lenguas, y consigamos un dominio del inglés, entre otras lenguas,  como nunca antes ninguna generación de estudiantes y jóvenes haya tenido jamás.

2.- Cambiará la visión que tenemos del mundo. Conocer otras culturas y pensar en otras lenguas permite ampliar la visión global que se tiene de uno mismo y del mundo. Globalizaremos la marca España, desde un plano más personal que colectivo y desde un punto de vista más etéreo que mercantilista.

3.- No tendremos los planes vitales que teníamos antes. Encontrar trabajo justo después de licenciarse en la ciudad de la que procedo, para asentarme cuanto antes y poder planificar el futuro a corto plazo. (Casarme, tener hijos, comprarme la casa…). La visión largoplacista se verá potenciada, al ubicarnos en nuevos proyectos que requieran de etapas nuevas y, por extensión, de plazos en el tiempo diferentes. Mentalmente seremos distintos.

4.- Cambiaran nuestros hábitos de consumo. Y con ellos parte de la desazón que nos aprisiona, al querer poseer cosas ya que en otros contextos requieren de algo más de tiempo. Dejaremos de querer tener lo que tienen nuestros progenitores ya, aplazando las compras más importantes de una vida (hipotecas) cuanto sea necesario.

5.- Cambiará (quien sabe si para mejor, yo apuesto a que sí), nuestro modelo productivo, al importar a casa las ideas que vayan recogiendo de fuera los que vuelvan de esta nueva etapa de emigración (la inmensa mayoría vuelve después de un tiempo) y al aplicar a la economía doméstica nuevos tipos de negocio y nuevas iniciativas por cuenta propia o ajena.


Estas reflexiones no tienen la pretensión de ser un alegato aleccionador ante nadie, pero si la ilusión de plantear algunos apuntes que inviten a considerar el nuevo tiempo que puede  abrirse ante nosotros y del que van a ser protagonistas, como siempre lo han sido, las nuevas generaciones, estos jóvenes que algunos consideran una generación perdida; perdidos estaríamos si nos hicieran caso y no actuaran como están haciéndolo ya. Solo queda animar y dar aliento y pensar que de cada época de ruptura salen nuevos talentos, nuevas posibilidades y nuevas fuentes de riqueza y progreso.


**"You know what the fellow said – in Italy, for thirty years under the Borgias, they had warfare, terror, murder andbloodshed, but they produced Michelangelo, Leonardo da Vinci, and the Renaissance. In Switzerland, they had brotherly love, they had five hundred years of democracy and peace – and what did that produce? The cuckoo clock."

 ** Diálogo de la noria, extraído de la película El tercer hombre, de Carol Reed, basada en la novela del mismo nombre de Graham Greene.