Motivación existencial

Ricón para pequeñas reflexiones ahora que las puestas de sol se ven desde los cuarenta...
por Dondo Moreno




miércoles, 18 de marzo de 2015

El baile de los indefinidos

 Comienza el baile. El próximo día veintidós de marzo, domingo, las Elecciones al Parlamento de Andalucía dan el pistoletazo de salida a un año que electoralmente podría terminar con la convocatoria de Elecciones Generales por parte del Presidente del Gobierno. Mientras tanto, de por medio, seremos llamados al menos en otras tres convocatorias más, para renovar municipios, gobiernos autonómicos, y para comprobar el grado de respaldo que tienen las tesis separatistas en septiembre en Cataluña, terminarán por jalonar un año que sin duda se presenta decisivo en muchas cuestiones. Los gestores que han de liderar la salida de la crisis ( o al menos eso esperamos todos), tendrán el refrendo popular que salga de las urnas,

 El panorama electoral, a diferencia de otras ocasiones, viene con aires de renovación; aquellos que ya soplaron en el mes de mayo con la irrupción de nuevas fuerzas en el Parlamento Europeo, siendo la más significada presencia, la entrada de Podemos, cuyo tirón en la capital del reino permitió a sus siglas alcanzar cinco escaños en Estraburgo. Sin embargo no son , ni serán, los únicos que encontrarán acomodo en las diferentes convocatorias a lo largo y ancho del Estado. Ciudadanos, cuya fórmula alternativa al nacionalismo en Cataluña, ha cuajado también a nivel estatal, igualmenten apuesta por alcanzar notoriedad y significación. 

 Son por tanto, las dos fuerzas, los dos partidos del momento. Ambos apuestan por cambiar la deteriorada estructura de un régimen cuyas estructuras vienen fuertemente diezmadas como consecuencia de malas prácticas amparadas por un bipartidismo que durante casi treinta y cinco años ha gobernado por periodos alternos la aún joven democracia española.

 Es por todo ello , un momento nuevo, diferente, un momento que para algunos se antoja como histórico, dado el intencionado aire de cambio que pretenden aportar ambos partidos, cada uno con un ideario y unas formas muy distintas. Los unos escorados a la izquierda, con aires reivindicativos y un grado de tensión que justifican por el sufrimiento de unas clases bajas en las que las crisis ha sembrado estragos. Son por tanto combatientes en unas barricadas frente al enemigo que asocian con instituciones europeas, prácticas económicas abusivas y modelos institucionales caducos y corruptos. Frente a estos, los otros apuestan por un estilo más sofisticado, lleno de caras agradables,unas formas neutras y moderadas y unos objetivos que sin alejarse de las pretensiones de los primeros, buscan promover cambios de una forma más pausada o si se quiere, menos traumática.

  Las diferencias pues son muy notorias, las intenciones, aunque el objetivo último sea el mismo, también lo son, sin embargo, las dos encuentran un punto de unión a la hora de definirse ideológicamente. Cuando se les pregunta de qué bando son, ambos proclaman no ser ni de derechas ni de izquierdas.

La indefinición, esa gran estrategema electoral que busca aglutinar el mayor número de votos, sin mostrar estridencias que inviten al consumidor electoral a fijarse en otros actores. Todo vale y todo suma para alcanzar el gran objetivo, que no es otro que disputar el espacio electoral a los actores hasta ahora protagonistas. Cambiar un bipartidismo por otro, ocupando cada uno de los contendientes el espacio que la fuerza vieja podría dejarles, constituyendo así un nuevo escenario político con siglas diferentes, lideres nuevos y comportamientos... ¿Diferentes?

 Quien conoce un poco de leyes electorales, sabe que un sistema como el español, mediado por la denominada Ley D´Hondt, está establecido de tal guisa que permita siempre a las fuerzas más votadas aglutinar el mayor número de representación. La tan cacareada alternancia basada en el multipartidismo es una pequeña quimera que se disfraza de pluralidad con la posibilidad de acceso de pequeñas fuerzas al arco parlamentario o a los consistorios municipales, pero la realidad es la que es; el sistema está establecido de tal manera que solo sean dos los elementos que se disputen el gobierno y por tanto el poder de las instituciones. El tiempo dirá si Podemos y Ciudadanos ocupan ese espacio. Su indefinición, al albur de las miserias de la frustración de la gente les permitirá alcanzar un significativo número de votos y veremos a que grado de poder les conduce.

 Parece una paradoja, pero en mitad de la mas terrible de las crisis, aquellos que pretenden gobernarnos, prefieren no mojarse o definirse antes que soltar prenda y arriesgarse a perder apoyos. Y aun habrá quien piense que es momento de que grandes personalidades y grandes lideres nos lleven en volandas para marcar un camino que nos permita alejarnos de la desazón. Nada mas lejos de la realidad. El próximo veintidós de marzo empezará un baile de máscaras donde el esconder las cartas será el denominador común. Veremos a donde nos conduce.