Motivación existencial

Ricón para pequeñas reflexiones ahora que las puestas de sol se ven desde los cuarenta...
por Dondo Moreno




viernes, 17 de mayo de 2013

Problema de base

 Terminamos una nueva semana en la que la noticia estrella, al menos en redes sociales y demás conciliábulos de nuevo cuño,ha sido la denegación de una beca de investigación al nombrado por la Sociedad Europea de Física como mejor físico europeo joven de 2012, distinción que en esta ocasión ha recaído en manos de lucense de treinta años. Como no podía ser de otro modo, la noticia ha levantado una polvareda importante cuyo calado ha ido bastante más allá de la lógica frustración que puedan generar noticias de este calibre en la comunidad científica. Asociadas variables tales como talento y juventud, a la ya característica premisa que afecta por doquier a la chavalería de este país, el paro, el resultado de la ecuación ha sido el vincular esta denegación de una beca a la política de I+D desarrollada por el gobierno actual, cuyas lineas maestras vienen determinadas por la caída en la inversión y, fruto de ello, la inevitable salida de jóvenes talentos a otros países donde proyectos de corte científico puedan albergar sus cualidades, iniciativa y capacidad de trabajo.

 Es este un tema recurrente que casi a diario tiene algún tipo de muestra o plasmación en las noticias que se suceden en el día a día y como no podía ser de otro modo está íntimamente vinculada con un modelo educativo, el español, que está en puertas de aprobar una nueva reforma, ( séptima u octava en democracia creo que leí el otro día, no lo recuerdo bien ni tampoco hago especiales esfuerzos por documentarme, es un tema que cansa y aburre), tal y como viene siendo habitual según sea el gobierno de uno u otro signo el que ocupe la mayoría de los escaños en el hemiciclo.

 Basta echar una pequeña visual hacia atrás, sin irse uno demasiado lejos, para observar con prudencia un argumento que a mi me parece irrefutable: la necesidad de confrontación y alternancia que protagonizan la historia de este país en los últimos doscientos años. Podríamos rebobinar incluso más allá y contemplaríamos no sin sorpresa como ese mismo rasgo se repite una y otra vez en este país o en lo que fue la esencia y base del mismo antes de que existiese, que muchos no sin falta de acierto, llaman reinos de taifas en alusión al periodo de disgregación de la España musulmana una vez caído el Califato de Córdoba. Si uno tiene gusto por el derecho y la política, y observa por ejemplo, cuantas constituciones se promulgaron en este país en el siglo XIX, hasta la restauración conservadora de Cánovas y su  sistema de alternancia en el poder, cuyo patrón hoy día reproducimos con una exactitud casi pasmosa en el modelo de la democracia del 78 y eso que disfrutamos de sufragio universal y de libertad de expresión y de asociación.

 Las cosas ni se improvisan ni pasan por casualidad, y las inercias son demasiado poderosas para eliminar determinadas prácticas sustituyéndolas por otras que puedan ser más provechosas o útiles. Ahora la razón y causa de denegación de una beca, o de muchas más que no se publicitan como esta, o el cierre de departamentos de investigación, es la necesidad de recortar gastos ante la carencia de ingresos que permitan financiar tales proyectos, pero antes de eso cualquier otra explicación habría de resultar válida para conducirnos al mismo escenario: la de un país que no invierte en investigación porque no lo considera una prioridad. No nos engañemos, ni ahora ni nunca, y para corroborar ese dato solo hay que echar un vistazo a las listas de inventores o intelectuales descubridores que ha dado este país en la historia de la humanidad desde el renacimiento hasta nuestros días. ¿Algun ingenuo cree que España podrá tener alguna vez un premio nobel de química sustentado con capital e iniciativa española? Casi me atrevería a decir que forma parte de nuestro imaginario colectivo visualizar a nuestros talentos científicos lejos de nuestras fronteras investigando en laboratorios de EEUU como Ochoa, o navegando en el espacio como Pedro Duque. Es algo asumido: el que vale ha de irse fuera porque aquí nunca va a destacar, y para justificarlo se saca a relucir el tan manido refrán de nadie es profeta en su tierra... (sic)

Habrá quien piense que en esta época en que las organizaciones intergubernamentales comienzan a consolidarse con nitidez meridiana, los proyectos de colaboración harán más probables las iniciativas que a nivel colectivo permitan montar complejos como el Instituto Astrofísico de Canarias con sus dos observatorios; aún con todo, en nuestro pensamiento, aparecerá la figura del cerebrito hablando una lengua extraña porque se ha ido no se donde a hacer no se qué...

 Para recoger hay que sembrar. Si se quiere talento se debe potenciar desde la escuela, y para ello el modelo educativo debería ser constante y no sujeto a la opinión del gobernante de turno; solo así mejoraran los futuros estudiantes en lengua y matemáticas, y de ahí... al infinito.

 La fuga de talentos es solo la punta del iceberg. Este es un problema de base.