lunes, 2 de marzo de 2026

La mancha

 Cuida con esmero sus libros, sin arrugas, páginas marcadas, sin tachaduras o notas a bolígrafo. 

 Algunos llegan a las estanterías tras sus lecturas, tan impecables que bien podrían volver al estante de la librería para ser revendidos.

 En cambio con este eso no ha sucedido. Imbuido en su lectura, pese a no perder el hilo de la trama, no puede dejar de ver por el rabillo del ojo esa mancha que cuando toda las hojas se juntan en el canto cerrado del libro, dejan un regusto tan amargo como amarillo, a juego con el color de la paella que contaminó el papel, en esa comida de domingo, cuando por descuido lo dejó en la mesa junto al plato del almuerzo.

 Piensa que no podía haber sucedido ese leve percante en otro título que no fuera este, cuya trama, llena de llanto, dolor y tragedia, propio de una guerra civil, ha dejado en el alma colectiva del país, un borrón permanente, imposible de limpiar y eliminar, de hacer desaparecer.  

La montaña de los reencuentros

 Parece una montaña mágica, donde los reecuentros son posibles.

 Dos veces  he coincidido con gente que trabajaba en mi empresa, en mitad del monte, saliendo temprano a caminar, un domingo.

 En la misma zona, en el mismo sitio; las dos personas paseando a su perro. 

 ¿ Acaso hay un mejor escenario para reencontrarse con alguien, más bucólico? 

 ¿Qué posibilidades hay de volver a ver a una persona después de quince años, rodeado de pinos y de arroyos que traen de bajada el agua del deshielo, desde las cumbres de la sierra?

  El contacto con la naturaleza que es un contacto humano, que invita al recuerdo.

 Postal amable y cálida, oportunidad de rememorar viejas historias, de contar batallas que el tiempo cada vez aleja más.

 Calzarse las zapatillas, madrugar, dejar que el aire fresco de la mañana te acaricie la cara, es también una forma de recordar, de hacer de cada paso hacia delante un paseo hacia los recuerdos de un vínculo, que la vida profesional de cada cual conviertió en algo efimero, que ya es historia.   

 

La mancha

  Cuida con esmero sus libros, sin arrugas, páginas marcadas, sin tachaduras o notas a bolígrafo.   Algunos llegan a las estanterías tras su...